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Médico de San Antonio es el primer paciente recuperado con plasma convaleciente: «Estuve al borde de la muerte»

El profesional de 41 años recibió, a través de la sangre, los anticuerpos desarrollados por un donante que supo superar el covid-19. El cambio en su condición, asegura, fue visible al día siguiente.

Hace diez días, el médico Andrés Meza volvió a su casa luego de más de dos semanas internado en el Hospital de San Antonio, donde trabaja, en estado crítico. Contrajo el virus debido a su labor en la Unidad de Urgencias Respiratorias y este le provocó la complicación más compleja que se puede desarrollar: neumonía multilobular bilateral. Estuvo, asegura, al borde de la muerte. Su recuperación trae esperanza: Meza se convirtió en el primer contagiado con covid-19 en recuperarse con un tratamiento experimental llamado plasma convaleciente, que se consigue con la donación de sangre por parte de un paciente que haya superado la infección. De ella se separa el plasma, la parte que contiene los anticuerpos, y se suministra al enfermo. Se trata de un proyecto liderado por la Fundación Arturo López Pérez (Falp), que ya se ha aplicado a veinte pacientes.

Según su cálculos, Meza se contagió el 17 de abril, cuando le tocó atender y dar licencia a una doctora del hospital que presentaba síntomas: dice que tosió varias veces frente a él y que no respetaron la distancia social. Seis días después, ingresó a la urgencia donde trabaja con 38,6° de temperatura. Dos días más tarde tenía dificultad para respirar y su diagnóstico se complicó, cuando el escáner de tórax mostró que sus dos pulmones estaban siendo atacados por el virus. «Yo tengo 41 años, soy joven, tengo hijo, señora, familia, amigos. Sabía que por mi trabajo estaba en riesgo, pero nunca esperé que iba a evolucionar con la de peor pronóstico», explicó el médico a El Líder de San Antonio. «Me sentía horrible, completamente debilitado, con mucho dolor de cuerpo y una fiebre que no me dejaba tranquilo», añadió. Le dijeron que sería trasladado a la UCI. El 26 de abril fue un día crítico, que Meza resume en frases: «Era un trapito lleno de tubos, de máscara, invadido», «mi nivel de agotamiento era tal que mi estado de conciencia estaba alterado», «estaba entregado a lo que viniera», «me estaba muriendo y ya no tenía energía para seguir luchando». Ese día, en medio de su complicado cuadro, recibió el plasma. Una recuperación «mágica» El plasma que entró en el sistema de Meza antes fue sangre donada por un paciente recuperado de covid-19. Tras procesarla, se le transfundió solamente la porción que contiene los anticuerpos. La técnica es considerada un tratamiento investigacional compasivo, pero en Falp aseguran que «ha sido usado con éxito en instituciones internacionales prestigiosas, mostrando beneficios en pacientes con covid-19». Cada donante le cede sus anticuerpos a tres pacientes, que lo reciben de forma gratuita. El proyecto comenzó a andar en abril. En la iniciativa trabajan las facultades de Medicina de la U. de Chile y la U. Católica, recintos como el hospital del Trabajador y el Dipreca, y clínicas como las de la Red de Salud UC Christus, la Dávila y la Alemana de Temuco. Se financia con aportes de la CPC, la Bolsa de Santiago y Corredores de Bolsa y Administradoras de Fondos. Meza ha sido el primer paciente en recuperarse.

Después de pasar una mala noche, donde recién pudo conciliar un sueño profundo a las 7 de la mañana, el médico despertó el 27 de abril a las 9 AM sintiendo que su condición era totalmente distinta. Lo quiso dejar registrado y grabó un video para su familia, donde se lo ve hablándole a la cámara, emocionado: «Ayer me estaba muriendo y hoy me siento, casi mágicamente, muy bien». «Amanecí con sensación de fuerza en los brazos, sintiéndome mucho mejor, notoriamente mucho mejor», explicó después al periódico local. «El que gana la batalla es uno, pero también hay otros que la ganan: los técnicos, nutricionistas, enfermeras, kinesiólogas, los doctores… ellos te salvan. Es un esfuerzo enorme el que hicieron por mí», dijo. También hizo un llamado a «no confiarse» y a seguir todas las medidas dispuestas por las autoridades sanitarias. «Esto no es un juego, es real. Yo estuve al borde de la muerte. Uno tiraba una moneda al aire y yo iba a vivir o a morir. Esas eran mis probabilidades. Aún siendo joven, eran pésimas». El día en que despertó sintiéndose mejor, Meza adquirió la certeza de que viviría. Su condición fue mejorando paulatinamente hasta que obtuvo el alta el 8 de mayo y ahora se encuentra a dos días de que termine su licencia médica. Entonces, volverá a la urgencia respiratoria del hospital. «Cuando yo asumí este desafío fue justamente para vencer a esta pandemia, para que entre todos logremos ganar la batalla. Yo disfrutaba mucho de mi trabajo, no me veo en otro lugar. Sobre todo en este momento», concluyó.

Fuente: Emol.com

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