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Chilenas que cambian al mundo: desde cáncer infantil hasta la lucha contra las enfermedades neurodegenerativas y el folclore

A pesar de las dificultades a las que tantas veces las mujeres se deben enfrentar por culpa de la desigualdad de género aún vigente en muchas áreas del conocimiento, existen algunas dispuestas a enfrentarse a todo para cumplir sus sueños y metas. Hechos que han tenido un impacto directo en el mejoramiento de la vida de miles de habitantes en nuestro país. Tres de estas destacadas mujeres son la doctora (pediatra) Marcela Zubieta, quien se ha dedicado a optimizar el acceso al mejor tratamiento posible contra el cáncer infantil; la Dra. Andrea Slachevsky, neurocientífica que incluso fue reconocida por el gobierno francés por mejorar la atención médica de pacientes con demencia e investigar y enseñar sobre neuropsicología; y finalmente la folclorista Elena Valdivia, quien no solo es una destacada artista, sino que se ha dedicado también a la enseñanza y preservación de la cultura, acercando el patrimonio de nuestro país a niñas y niños con interés en la danza, el teatro y la música, sobre todo en sectores más vulnerables.

A pesar de aquellas dificultades, existen chilenas de diversas áreas del conocimiento que decidieron cambiar las reglas del juego y, al hacerlo, quizá sin darse cuenta también están cambiando el mundo para el resto de ciudadanas y ciudadanos.

Una de ellas es la doctora (pediatra) Marcela Zubieta, quien es la presidenta de Fundación Nuestros Hijos. Allí trabaja para que todos los niños y niñas tengan las mismas posibilidades de acceso al mejor tratamiento posible contra el cáncer, sin importar su lugar de procedencia o la situación económica de sus padres. “Nada de lo que entrega Fundación Nuestros Hijos, puede tener un estándar de calidad inferior al que nosotros quisiéramos para nuestros propios hijos”, comenta la doctora.

Uno de los reconocimientos que ha obtenido por su trabajo es el Premio Mujer Impacta, una distinción que anualmente se entrega a siete “Arquitectas del Cambio”, que con su vida, actividad o trabajo han construido una nueva realidad, impulsando el desarrollo de otras personas e impactando positivamente su entorno.

Pero ¿cómo comenzó este proceso?

Hace poco más de 30 años, Marcela Zubieta y su familia sufrieron el gran dolor de perder a su hija Claudia tras un largo e intenso tratamiento contra un tumor cerebral. Un duro golpe que dio un giro a la vida de Marcela, quien junto a su familia viajó a Estados Unidos para que su hija se tratara en el Hospital St. Jude, líder mundial de atención e investigación del cáncer infantil, donde los tratamientos son totalmente gratuitos.

Si bien lamentablemente Claudia no sobrevivió, Marcela pudo darse cuenta de la importancia de un acompañamiento permanente a los niños y sus familias en este proceso, intentando así que puedan vivir su enfermedad en un ambiente lleno de cariño, acogimiento y, ojalá, sin dolor.

Las brechas entre los tratamientos que en esa época entregaba la salud pública en Chile y Estados Unidos eran considerables y Marcela quiso cambiar esta realidad haciendo un llamado a la acción.

A meses de la pérdida de su hija, nace la idea de “hacer algo” por los niños con cáncer en tratamiento del Hospital Exequiel González Cortés. La primera misión fue conseguir un espacio para que los niños inmunocomprometidos no compartieran con otros pacientes enfermos en la misma sala de espera del hospital y, al día de hoy, ya tienen un complejo sistema de ayuda y acompañamiento.

Otra mujer que decidió cambiar el mundo es la Dra. Andrea Slachevsky, neurocientífica que incluso fue reconocida por el gobierno francés por sus aportes a la cooperación científica. Su área de acción es la lucha en contra del deterioro mental, siendo pionera en el estudio de enfermedades neurodegenerativas, como el Alzheimer, entre otras.

Ha dedicado su carrera completa a mejorar la atención médica de pacientes con demencia, así como a investigar y enseñar sobre neuropsicología, neuropsiquiatría y trastornos de demencia. Ha estado a la vanguardia de la sensibilización sobre estas enfermedades en nuestro país, siempre con un lenguaje accesible y cotidiano, para que cualquier persona pueda aprender y, así, acercar la ciencia a la ciudadanía.

Entre sus publicaciones destaca un estudio sobre la carga asociada al cuidado informal en demencias, titulado “Cuídeme”, el cual es el análisis más completo realizado en Latinoamérica sobre el tema.

En él aborda importantes aspectos, como el costo de los trastornos demenciales y el efecto en la vida de las víctimas y familias dependiendo de su nivel socioeconómico: sí, los costos de tratamiento de demencia en Chile son mayores para los estratos más vulnerables.

También ha escrito libros como Cerebro Cotidiano y se convirtió en una de las gestoras del Plan Nacional de Demencia. Además, es académica de la Universidad de Chile y vicepresidenta de la Corporación Profesional Alzheimer y otras Demencias, entidad que trabaja por la mejora en la calidad de vida en pacientes y sus familias, según destaca el sitio Mujeres Bacanas.

Finalmente, desde el mundo de las artes, la folclorista Elena Valdivia ha sido un gran aporte no solo en la docencia, sino también en la investigación folclórica. Es fundadora del grupo Los Chenitas, mediante el cual también abrieron su escuela en San Bernardo, en donde 80 niñas y niños, cuyas edades fluctúan entre los 4 y los 17 años, reciben clases de teatro, canto, instrumentos folklóricos y expresión corporal, todo esto aplicado a la danza folclórica a través del juego.

En su quehacer cultural y durante los 56 años de vida ininterrumpida de la agrupación, Elena ha realizado giras de difusión y extensión folclórico-artística, abarcando a gran parte de nuestro territorio nacional, desde Arica a Chiloé. En 2018 fue reconocida con el Premio a la Trayectoria en Cultura Tradicional Margot Loyola Palacios.

Esta gran artista proviene de una familia numerosa en Hualañé y ha relatado que en su infancia aprendió todo lo que hoy transmite a través de obras infantiles, cánticos y danzas folclóricas. Elena ha sido distinguida con la Medalla al Mérito Normalista, condecorada como Maestra del Bicentenario por la Municipalidad de San Bernardo y recibió la Medalla al Ciudadano Destacado por la Cámara de Diputadas y Diputados. Asimismo, obtuvo el Premio Presidente de la República a la Música Nacional 2020, en el género música folclórica.

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